El niño sigue creciendo y cada vez es más independiente. Todavía es bastante egocéntrico, cree que el mundo gira alrededor suyo, pero sus amigos son muy importantes, los ve a diario en la escuela y disfruta de muchos juegos con ellos. El momento de reencontrarse con sus padres por la tarde es muy especial para él, aunque le costará separarse de sus hermanitos de aula.

En casa ya está plenamente adaptado a la rutina diaria, se lava las manos antes de las comidas y los dientes después, se viste y desviste sin ayuda, dobla su pijama por las mañanas... y aunque le gusta que le ayudemos, también es capaz de recoger los juguetes de su habitación.

Leerle cuentos

Los cuentos alimentan su fantasía y le nutren casi tanto como la comida física. Los expertos aconsejan leer muchos cuentos a los niños en esta etapa, parece que la palabra le llega directamente al alma. Además de alentar su imaginación, a medida que va creciendo, con la lectura de los cuentos también les damos la posibilidad de comprender sus conflictos emocionales, y fomentamos su pasión lectora.